Tu nariz soñará con ella

El trufa negra es un ser vivo que respira oxígeno y exhala aroma.

Un aroma complejo caracterizado por compuestos volátiles que producen sus esporas y donde más de 17 moléculas componen su espectro olfativo del que por el momento se ha identificado más de 100 compuestos volátiles.

Un bosque para ti

Dentro de esta complejidad aromática, hay que tener en cuenta que la huella olfativa de cada ejemplar es distinta; el mes de recolección, la cantidad de agua recibida, las horas de sol, la textura del suelo y el tipo de planta simbionte, otorgará diferentes matices a cada pieza.

Como un tesoro, escondida bajo tierra

La fructificación de las trufas es aún un misterio del que sabemos más bien poco.

Sabemos que a partir de la unión de dos micelios con la raíz del árbol simbionte se forman hifas que a los 8 o 9 meses pueden fructificar o no, dependiendo de multitud de factores externos, aun hoy se está investigando su ciclo biológico.

Su crecimiento se restringe a zonas muy concretas, con una altitud, textura de suelo y PH determinados.

Todo esto ocurre bajo tierra, lo que dificulta aún más si cabe, la cuantificación de la cosecha.

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